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Roberto Esparza

Publicado por administrador on Jul 23rd, 2010 y clasificado en Opinión. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

 

La instituciones son buenas, quienes fallan son los dirigentes

21 DE JULIO DE 2010-

El socialismo, es una doctrina en la cual se pone de manifiesto claramente que es el pueblo el que gobierna y que es para el pueblo que se gobierna, es decir es una especie de democracia centralizada en donde un gobierno se supone que debe repartir la riqueza en forma equitativa de modo que todos resulten beneficiados. En este régimen no hay pobreza, y no hay riqueza excesiva, todos trabajan y todos tienen las mismas oportunidades. Además, el pueblo tiene garantizado que accederá a sistemas de salud, de educación, de trabajo igual para todos, el fin es que uno trabaja y el gobierno se encarga de todo lo demás.

En el papel, la idea es buena, pero en la realidad se ha visto que los gobernantes, al igual que en los supuestos gobiernos democráticos, se hacen del poder político y junto, con el poder económico, resultando que los líderes viven en la opulencia y el pueblo, como siempre es el que sufre las consecuencias. Vemos los resultados de la mayoría por no decir todos los gobiernos socialistas, del tipo del ruso y del chino, a la postre han caído en cuenta que es imposible que un país prospere bajo las bases de esa “igualdad” que en resumidas cuentas no existe sino que son unos pocos los que se aprovechan de la situación, amén de que los gobiernos devienen en dictaduras brutales y tratan de dar solución por decreto a los problemas de la nación. El resultado?, pues un fracaso estrepitoso, los hemos visto en las dos naciones mencionadas además de muchas de las naciones latinoamericanas que han adoptado este sistema.

Quizá las excepciones que confirman la regla, sean en América, Brasil y Chile, pues por lo que respecta a Bolivia, Cuba y Venezuela, no pasan de ser meros “copiones” de un sistema dictatorial que no logran establecen en sus países. En Europa el más claro ejemplo de un buen socialismo, ha sido sin duda España que ha salido merced a gobiernos de izquierda de la postración económica y se ha subido al caballo del progreso y del primer mundo.

Otro caso por demás digno de ser mencionado es el de la Iglesia Católica, entidad que en diferentes épocas de su historia, se ha significado por su terrible corrupción, por su sistema dictatorial el cual impusieron durante siglos a los países católicos sumidos en la ignorancia, la superstición y la miseria por causa de una iglesia que se impuso por la fuerza del terror y el miedo a los fuegos infernales.

Quien puede poner en tela de duda que la Palabra que Cristo trajo al mundo fue buena, fue con la idea de que el hombre se beneficiara con ella, pero fueron los hombres los que se recargaran de “su iglesia” los que pervirtieron dicha Palabra y la convirtieron en un sistema de utilidad privada y sobre todo, para satisfacer caprichos y vicios de muchos de los sacerdotes que en lugar de promover la idea de la paz, la concordia y el amor, tradujeron las palabras del Evangelio en tortura para muchos de los que fueron víctimas de sus malas artes. Un claro ejemplo lo dieron los curas que vinieron a América con los conquistadores, impusieron por la fuerza la religión a los nativos destruyendo sin piedad y sin miramiento, siglos de cultura y de historia, causando a nuestros pobres ancestros las penas del infierno derivadas de “las buenas noticias que traían al continente conquistado”

Para colmo de males, una vez inoculada la religión a fuerza de azotes y torturas, llegaron los inquisidores con su larga serie de aparatos de tortura con los cuales la iglesia, enarbolando una falsa idea de la religión buscaron no solo el evangelizar y “sacar del paganismo a las gentes” sino de adueñarse de sus capitales los cuales fueron a engrosar las arcas de la iglesia y de sacerdotes que ni tardos ni perezosos, se hicieron con mucho del capital incautado a “los judaizantes, a los brujos y hechiceros”

No es secreto para nadie el que la iglesia católica es la institución con el porcentaje de credibilidad mayor en nuestro país, esto es debido en parte a que en México la gran mayoría de personas practicamos esta religión, pero además, también se

debe a que la gente aún se encuentra sujeta a la superstición que ha hecho que muchos mexicanos crean a pie juntillas en los males del infierno y que estén persuadidos de que el hombre y la mujer provienen de Adán y de Eva. La razón es solo una, el mexicano común y corriente no es muy dado a leer, poco le interesa enterarse de fuentes escritas de la razón de las cosas. Nuestros paisanos son más adictos a ver las revistas con muchas fotografías y con pocas letras, en los periódicos, solo ven la nota roja y se extasían al ver cadáveres mutilados y asuntos por el estilo. Esto naturalmente habla muy pobremente de la escasa cultura del mexicano.

De modo que son muy pocos los que están enterados de los graves problemas que han traído muchos sacerdotes como Marcial Maciel, hombre pervertido que utilizó a la iglesia católica para satisfacer sus bajos instintos y violó muchos jóvenes confiados a “su cuidado” en Los Legionarios de Cristo, entidad fundada por este mal hombre con el fin supuesto de ordenar sacerdotes, pero que en la práctica le sirvió para tener “carne fresca” a su disposición.-

Si, la Iglesia Católica es la Institución con más credibilidad en México y en muchos países latino americanos, pero muchos de sus “pastores” se han dado a la tarea de tirar por tierra la fe y la creencia de muchos católicos que se han visto defraudados no por la Iglesia, pero si por muchos de sus representantes.

Desde luego, en atención a la verdad, debo decir que existen muchos, quizá la mayoría de sacerdotes que son buenas personas, en lo personal y como representantes de Dios en el Altar, pero lamentablemente también son muchos los que han caído en vicios más terribles aun cuando de un cura se trata.

 

Es prácticamente una regla que se observa en casi todas las instituciones que el hombre maneja, desde los partidos políticos hasta la iglesia, pasando por los gobiernos con cualquiera que sea su tendencia, pues las reglamentaciones que han creado a las instituciones, con alguna excepción, son todas hechas con buenos fines, con propósitos de ayuda con aspectos notables que vale la pena resaltar, por ejemplo:

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