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Carne de cañon

Publicado por administrador on Jul 24th, 2010 y clasificado en Editorial. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

La primera batalla la ha ganado el Sindicato Mexicano de Electricistas que aglutina a los trabajadores de la extinta paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LFC).Venció Martín Esparza pero sin perder un solo cabello, sin bajar un solo kilo, ni de su cuerpo ni de la fortuna que ha hecho como líder sindical, sin mella alguna ni en su salud física ni económica.

Como siempre, la carne de cañón son los trabajadores, el esfuerzo lo hicieron Cayetano Cabrera y 11 ex empleados más que hicieron de la huelga de hambre el arma con la que Esparza atacó las puertas de la residencia oficial de Los Pinos y de las Secretarías de Gobernación y del Trabajo (ST).

Los mártires levantaron la huelga en un momento, a decir de los médicos que los atendían, crítico para su salud, y crítico también para la estabilidad del Gobierno Federal que ante la tragedia que hubiese significado la muerte de alguno de los ayunantes habría visto llegar su más claro declive a dos años de la sucesión Presidencial.

El secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora ha hablado de instalar una mesa de negociación definitiva con Martín Esparza y la cúpula del SME, respaldada por los partidos políticos de izquierda, en la que buscarán las “alternativas de solución […] dentro del marco de la ley”.

Ley que es negociable y que será puesta a demanda de un sindicato que, como muchos otros, ha lucrado con las aportaciones de sus agremiados para el provecho de sus dirigentes y que ha costado además a los contribuyentes mexicanos millones de pesos destinados a satisfacer sus demandas, además de, en buena parte, reducir la eficiencia y eficacia de la extinta paraestatal.

Lo terrible son los rumores que ya comienzan a circular en medio de la próxima instalación de la mencionada mesa de diálogo: las autoridades federales habrían cedido ante la demanda de hacer válida la toma de nota de Martín Esparza.

Si eso no es cierto, lo que es un hecho es que la Secretaría del Trabajo sí ha reconocido que analizan la documentación al respecto para verificar que el procedimiento, mediante el cual se ratificaba una vez más a Esparza en la dirigencia del SME, es válido y legal.

En ese sentido, el Gobierno Federal estaría reculando, ya que fue la propia dependencia laboral la que en su momento desconoció la toma de nota del líder del SME, dejando de reconocer sus atribuciones legales como representante de los trabajadores de LFC, lo que posteriormente dio pie a la toma de las instalaciones de la empresa paraestatal y a la declaratoria de la extinción de la misma.

Lo que también es un hecho es que ahora el Gobierno Federal tendrá que continuar el proceso de liquidación de los trabajadores y luego ver cómo recontratarlos. Es decir, venció ahí también el sindicato porque logrará condicionar dicha reasignación de plazas laborales, ¿en dónde?

Si al final, como el titular de la ST, Javier Lozano Alarcón, asegura, continúa la extinción de LFC, entonces tendrá que pagar lo conducente a los trabajadores, erogar más dinero para recontratarlos y mantendrá los privilegios de sus líderes sindicales. Entonces, ¿para qué todo lo hecho? ¿De qué sirvió?

El Sindicato Mexicano de Electricistas parece haber ganado esta batalla, a costa casi de la vida de sus agremiados. El Gobierno Federal pierde más. No pudo, ni “dentro del marco de la ley” contra el gremio. Ahora a negociar, no le queda otra.

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