Cuando no se sabe que es lo que tenemos cerca o arriba de nosotros no sabemos có-mo actuar porque sencilla-mente no sabemos lo que te-nemos; es el caso de Protec-ción Civil de Pungarabato donde ni la Coordinación Re-gional a cargo de Marino Ocampo da la asesoría debida ni el Director local, Germán Portillo, probablemente por su juventud o porque está muy dedicado a su trabajo de refrigeración, le presta la atención debida a la preven-ción en el municipio más im-portante de la Tierra Calien-te, pero sobre todo el que tiene más riesgo en cuanto a fenómenos hidrometeoroló-gicos. Me llama la atención que hoy por hoy el Gobierno del Estado que ha otorgado muchos apoyos a la protec-ción civil, tanto que desde hace unos años la antigua Dirección Estatal de Protec-ción Civil ha ascendido de categoría con el fin (se supo-ne) de ser más operativa y con más recursos), de tal for-ma que hoy es Subsecretaría, contando ahora con mucho personal (mas que los 4 elementos que había en el año 1994) y con más recursos; léase vehículos, edificios y lo demás necesario para mejorar la respuesta y reacción. Sin embargo con todo esto el factor humano sigue siendo el cuello de botella.
Ya en otras ocasiones he señalado que desde la Coor-dinación Regional (por no decir desde la titularidad de la Subsecretaría) se carece de personal con experiencia y con visión en materia de pre-vención. Tenemos paramédi-cos y muy buenos, pero no personal de investigación que vea mas allá de sus narices. Tenemos guardaespaldas o policías medianos (no tengo datos para mejorar la percep-ción) como es el caso de Marino Ocampo que no sabía ni la “O” por redonda en la materia y lo poquito que hoy sabe es porque ya tomó “ex-periencia” en 3 o 4 años.
En el caso de Pungarabato lo he dicho, Germán Portillo lle-gó por acuerdos políticos con Gustavo Juanchi y porque dentro de su grupo político era el más preparado, pero carece de voluntad y de visión, además de preparación y conocimientos que susten-ten o respalden sus acciones. Carece de voluntad porque en horas de trabajo (de 9 a 3) se dedica a sus labores de refrigeración (cuando da cla-ses se divide en tres), aunque hay que considerar que en Protección Civil no hay hora-rio, se debe dedicar las 24 horas porque tiene un salario como tal. Carece de visión porque le falta la experiencia y el conocimiento. El no saber interpretar un boletín de la CONAGUA es suficiente pa-ra removerlo. El no saber que tiene que estar atento tam-bién a la Hidroeléctrica del “Caracol”, es preocupante. El no saber dónde está la pre-sa “Valeria Trujano” habla de sus conocimientos. El no te-ner elaborado el Plan de Con-tingencias es aún más preo-cupante, lo que quiere decir que estos casi dos años ha estado dando “palos de cie-go”, que todo lo que se ha hecho ha sido bajo impulsos personales, no bajo un proce-dimiento de protocolos multi-disciplinario o colegiado. El Mapa de riesgos debió haber-lo presentado a mas tardar la primer semana de trabajo y es hasta ahora que lo da a conocer.
Pero aún con todo el apoyo y recursos que se tienen, esta-mos muy atrasados en mate-ria de prevención y lo que se tiene en la materia es gracias a los avisos y boletines que vienen del Centro Estatal de Alertamiento y hasta eso, “muy eventuales”, como lo dijo Gregorio Sánchez en Radio Guerrero, es decir, no podemos atenernos a ellos porque son “muy eventuales” y para colmo de males en Cutzamala, Protección Civil está abandonada por el Alcalde, no hay apoyos, no hay recursos, no hay preven-ción y los habitantes ribereños del Cutzamala viven con “el Jesús en la boca”. ¿Dónde está el mal? ¿Dónde está el cuello de botella? De acuerdo a mi opinión el mal está en los acuerdos políticos que preva-lecen sobre la capacidad y experiencia, pero la mejor opinión la tiene usted.


